Ayudamos a niños y adolescentes a desenvolverse con mayor autonomía en actividades como vestirse, comer, jugar o participar en el colegio.
Valoramos cómo el procesamiento sensorial, la coordinación y otras habilidades pueden estar influyendo en su día a día para adaptar el trabajo a sus necesidades.
NUESTRAS ÁREAS DE TRABAJO
INTEGRACIÓN SENSORIAL
Los sonidos, las texturas, el contacto o el movimiento no se perciben de la misma forma en todas las personas. Algunos niños responden con mucha intensidad a determinados estímulos; otros necesitan moverse o buscar sensaciones con frecuencia.
Cuando estas respuestas dificultan actividades como vestirse, comer, jugar o participar en clase, es importante comprender qué está ocurriendo y cómo afecta al niño en su conjunto.
La valoración nos permite plantear actividades y estrategias adaptadas a sus necesidades. El movimiento y el juego forman parte del trabajo, siempre vinculados a objetivos concretos y a las actividades que queremos facilitar fuera de la consulta.
Cuando las actividades cotidianas se convierten en una dificultad.
Puede ser útil consultar cuando determinadas respuestas o dificultades se repiten y afectan a la participación del niño en casa, en el colegio o durante el juego.
Una conducta aislada no permite saber si existe una dificultad de procesamiento sensorial. La valoración ayuda a comprenderla dentro del conjunto de habilidades, necesidades y circunstancias de cada niño.
FAMILIA Y ENTORNO COTIDIANO
Conocer cómo se desenvuelve el niño en casa, en el colegio y en sus rutinas es una parte importante de la valoración. La información de la familia nos ayuda a identificar qué situaciones resultan difíciles y qué cambios serían útiles en su día a día.
Durante el tratamiento proporcionamos pautas y estrategias para comprender sus respuestas y facilitar su participación en actividades concretas.
Cuando es necesario, nos coordinamos con fisioterapia, logopedia, neuropsicología, psicología y otros profesionales que intervienen en su atención para establecer objetivos comunes.
CÓMO TRABAJAMOS
Algunas señales pueden ser respuestas muy intensas ante sonidos, texturas, determinadas prendas o contactos; rechazo de ciertos alimentos; necesidad constante de moverse; dificultad para regularse o problemas para realizar algunas actividades cotidianas.
Sin embargo, presentar alguna de estas conductas de forma aislada no significa necesariamente que exista una dificultad de procesamiento sensorial. Es necesario valorarla dentro del conjunto del niño y observar cómo está afectando a su vida diaria.
El juego es una de las principales herramientas de trabajo durante la infancia, pero las actividades tienen objetivos terapéuticos concretos.
El entorno, los materiales y las propuestas se seleccionan y adaptan según las necesidades detectadas durante la valoración, relacionando el trabajo con las actividades que queremos facilitar en el día a día.
Sí. Es una parte fundamental de la terapia ocupacional. Podemos trabajar actividades como vestirse, comer, utilizar cubiertos, asearse, escribir, organizar una tarea o participar de manera más autónoma en casa y en el colegio.
Los objetivos se adaptan a la edad, las capacidades y las necesidades de cada persona.
Sí. La familia aporta información importante sobre las rutinas y las dificultades que aparecen fuera de la consulta.
Durante el tratamiento trabajamos conjuntamente para comprender las respuestas del niño y trasladar estrategias a su entorno cotidiano. Las pautas se adaptan a sus necesidades y a las posibilidades de cada familia.
JR Jessica Reyes Neurorrehablitación.
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